Visitar Ojós es sumergirse de golpe en el pasado milenario brillante y tortuoso de nuestros ancestros musulmanes con sus calles, casas, gentes, costumbres, olores, colores, sabores, …,  y admirar sus extraordinarias obras hidráulicas y patrimonio; viendo a lo lejos la profecía del futuro.

 

Calles zigzagueantes y estrechas llenas de glamur y magia que con sus casas y gentes nos sumergen en un ambiente morisco de susurros de agua, olores a jazmín y azahar  con colores sutiles y brillantes que en su soledad nos evocan tiempos pasados y que permanecen intactas  tras el devenir de los siglos.

No querido viajero, no está en Marruecos, Argel, Tetuán o Túnez, está en Ojós corazón del Valle de Ricote una de las ciudades que integró el Pacto Tudmir en el año 713 firmado entre ‘Abd al-‘Aziz (hijo de Musa ibn Nusair, gobernador del norte de África) y el duque cristiano visigodo Teodomiro. 

Ojós, de donde partió el legendario Ibn Hud “Aben Hud” (Abu Allah Muhammad ibn Yusuf ibn Hud al Yudamí) que se sublevo contra el poder almohade derrotando al hijo del gobernador de Murcia y siguió conquistando Almería, Granada, Málaga, Córdoba y Sevilla, así como las ciudades levantinas de Alcira, Denia y Játiva y se proclamó Emir realizando las preces en nombre del califa de Bagdag el 4 de agosto de 1228.

JJ Banegas